Gustavo F. Labala

"las cosas simples son las que funcionan"

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Biografía

Gustavo Labala nació el 28 de octubre de 1955 en la ciudad de Lanús, provincia de Buenos Aires. Hijo de una familia de italianos, aprendió junto a sus dos hermanos mayores el oficio de su padre, el delicado arte de la relojería. Su niñez estuvo repleta de diversas actividades relacionadas con el ingenio. Entre sus hobbies, se alternaban el yo-yo, el pool y el aeromodelismo, sin imaginar que esto último sería sólo el inicio de un camino hacia sus más importantes invenciones: sus turbinas.

Automóvil creado con descartes a los 12 años

Mucho antes de adentrarse en el campo de la aviación, con apenas doce años, aprendió a conducir en un automóvil construido por él mismo utilizando partes de otros ya desechados. Su pasión por los automóviles lo llevó luego a la construcción de un pequeño auto-karting a los catorce años, y dos años después ya estaba preparando autos especiales, iniciando así una larga y destacada actividad donde llegaría a competir con el auto oficial Chrysler junto a Nicolás Comito.

Durante varios años, financió sus hobbies armando motos y autos, aprovechando componentes de vehículos destinados a disposición final, para luego comenzar a dedicarse a la compra, reciclado y venta de autos. Manteniendo siempre su capacidad inventiva al máximo, y llevando algunas de sus muchas ideas al plano real, advirtió luego que el automovilismo ya no le brindaba desafíos técnicos interesantes, y atraído por llevar su hobby de la infancia a escala real, se volcó de lleno a la aviación.

Avión a radio control

En 1986, se graduó como Piloto Privado de Multimotor en el CUA (Centro Universitario de Aviación). Allí trabajó como mecánico y en el reciclado de aviones hasta su pulido final, sobre modelos como el Aerocomander 500 y 690, el Turbocomander, Cessna 182, Cessna 337, Cessna 310, Super Skymaster,. Muy pronto empezó a aplicar su innata inventiva para, con su simpleza característica, mejorar los motores existentes en aquel entonces. Pero a pesar de tener las nuevas ideas listas para su aplicación, se vio limitado por las estrictas normas y regulaciones que impedían la modificación de los motores originales certificados.

Sin embargo, esto no apaciguó su espíritu. Por el contrario, lo motivó a comenzar a generar un desarrollo propio, fiel a su estilo y sin limitaciones por el pre concepto de la ingeniería. Así fue que dedicó su tiempo libre a desarrollar una turbina a gas, que fuera liviana y simple: su turbina. El lugar de trabajo hasta el día de hoy, se encuentra ubicado en un hangar del CUA, siendo éste su laboratorio y su lugar de inspiración. Una larga y exitosa historia acompaña el desarrollo de la turbinas a gas, que siguió creciendo con las posteriores modificaciones al diseño original. Hoy en día, existen ya siete versiones distintas con patente para variadas aplicaciones. Una de las primeras aplicaciones fue la desarrollada a pedido y en conjunto con el Centro Atómico Bariloche en un sistema de presurización para proyectos relacionados con la energía nuclear, que tuvo gran éxito.

Avión impulsado con la turbina GFL 2000

La etapa tal vez más memorable para este inventor, fue la compartida con Augusto Cicaré, a quien le está muy agradecido por el aprendizaje vivido durante ese tiempo y por haberle brindado la posibilidad de experimentar con él.

Gustavo Labala ha presentado su turbina en diversas exposiciones automovilísticas, náuticas y de aviación, difundiendo su creación y contactándose con personas interesadas en que este proyecto no quedara en el olvido. Paralelamente al desarrollo de la turbina, diseñó y patentó otros dispositivos que se aplican a multiplicidad de ámbitos.

Proyecto SIGMA

Siempre interesado en el desarrollo de su país y convencido de la posibilidad de concretar proyectos en Argentina, Labala trabajó con distintas organizaciones nacionales. En conjunto con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), participó en el proyecto del Sistema Nuclear Sigma y realizó, a pedido de la organización, un Atomizador Ciclónico de Uranio. Para la Comisión Nacional Aeroespacial (CONAE), intervino en la planificación de turbobombas en el desarrollo de la ingeniería de cohetes de combustible líquido, junto al Ing. Conrado F. Varotto .

Además, participó proyectos sobre turbinas en cooperación con el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEFA), dependiente del Ministerio de Defensa, aunque lamentablemente estos proyectos no pudieron finalizarse por falta de fondos. También fue contactado por la Policía Federal Argentina para trabajar sobre distintos desarrollos en laboratorios localizados en la Isla de Marchi (ahora conocida como Puerto Madero). Por otra parte, el Ejército Argentino le encargó realizar la primera turbina educativa para un programa de operación de turbinas.

Gustavo sosteniendo su creación, la turbina GFL 2000

En 2001, en el marco de la fuerte crisis económica que sufrió el país, y contra su deseo de permanecer en su tierra natal, se vio obligado a viajar a los Estados Unidos, debido a la imposibilidad de sustentar sus trabajos en Argentina. Allí trabajó durante dos años en proyectos clasificados en el área de Investigación y Desarrollo, para luego volver a la Argentina y poner en práctica toda la experiencia adquirida en el exterior.

Apenas regresó al país, colaboró en el desarrollo de un corazón artificial para la prestigiosa Fundación Favaloro para la Docencia y la Investigación Médica. A lo largo de estos últimos años, además de trabajar para la CNEA e incursionar en el ámbito de la energía nuclear, afianzó su relación con el Instituto Balseiro, la unidad académica integrada al Centro Atómico Bariloche en la provincia de Río Negro.

Labala junto a directivos de Raytheon

Con este Instituto participó en varios trabajos en conjunto, entre ellos el dictado de un doctorado de turbinas en el laboratorio montado en su propio hangar en el CUA, siendo este doctorado el primero de su tipo en el Instituto. Además, ayudó a los estudiantes del doctorado a armar una turbina GFL 2000 pequeña para demostraciones, y finalmente terminó la puesta a punto y en marcha de la máquina. Este mismo proyecto, presentado por los alumnos bajo el concepto de una nanoturbina como una nueva tecnología de generación de energía portátil, ganó en 2004 el 1er Premio del Concurso Repsol – YPF a la innovación tecnológica en las industrias del petróleo, petroquímica, gas y electricidad.

En el año 1997, Gustavo Labala recibió el título Honoris Causa de Ingeniero Aeronáutico, y fue reconocido como matriculado honorario del Consejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial por su destacada contribución al campo de la ingeniería aeronáutica. En el mismo año, la turbina GFL 30 fue declarada de Interés por la Provincia de Buenos Aires y la Nación. También recibió otras distinciones: fue declarado Ciudadano Ilustre por el municipio de Esteban Echeverria, galardonado con el Premio Garra y Corazón en la ciudad de Mar del Plata y nombrado Vecino Ejemplar por su desempeño en el área de la tecnología y sus aportes a la comunidad científica nacional. Por otra parte, la turbina GFL 30 estuvo entre los cuatro inventos mas importantes del país

Actualmente, Gustavo Labala continúa trabajando en su hangar en el CUA, sin límites en su proceso de invención y anhelando que sus proyectos puedan llevarse a cabo y fabricarse en serie, posibilitando el empleo de mano de obra calificada y la exportación de bienes tecnológicos de alto valor agregado, con miras a un verdadero desarrollo del país que tanto quiere.

· Gustavo Labala © 2011 · Diseño obernardoo ·
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